Nueva ‘economía gig’ acaba con carreras vitalicias


La ‘economía gig’ es sólo una parte del cambio laboral ocasionado por la tecnología y el comercio mundial.

Los empleados de tiempo completo se están convirtiendo en contratistas, proveedores y trabajadores temporales. El trabajador arquetípico en una economía avanzada solía ser un hombre en una línea de producción, o un asalariado en una oficina citadina – una pieza segura, pero reprimida, del engranaje de una gran máquina.

Todavía existen millones de trabajadores bajo este modelo – incluyendo numerosas mujeres – pero el nuevo mundo laboral es, a la misma vez, más emocionante y menos seguro. Hay una mayor variedad tanto en salarios como en condiciones. Es más probable que un empleo sea de medio tiempo, temporal, independiente, o por cuenta propia. Puede que ni siquiera se considere un trabajo en la forma en que solía definirse.

En un reciente discurso de campaña, la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton deploró el debilitamiento del trato laboral estadounidense que “construyó la mayor economía y la clase media más fuerte que el mundo haya conocido” – que aseguraba que “si tu trabajas arduamente y haces lo que te corresponde, deberías ser capaz de salir adelante”. Como ella comentó, la economía ‘gig’ o ‘colaborativa’ – el crecimiento de plataformas en línea como Airbnb y Uber en las que las personas compran y venden servicios y puestos de trabajo – “está creando economías vibrantes y desatando innovaciones, pero también está planteando preguntas difíciles acerca de las protecciones laborales y acerca de qué representará tener un buen empleo en el futuro”.

La ‘economía gig’ es sólo una parte del cambio laboral – que ha ocurrido durante los últimos tres decenios – ocasionado por la tecnología y el comercio mundial. Ha creado muchos ganadores y perdedores, tanto debido a la subcontratación de occidente hacia Asia y África, como al cambio de las condiciones bajo las cuales trabajan la mayoría de las personas. El riesgo financiero y contractual que solía ser responsabilidad de las empresas se ha transferido a los empleados.

“La era de la carrera de por vida ha terminado, y ni hablar del trabajo vitalicio y la seguridad económica que conllevaba, habiendo sido reemplazados por un nuevo intento económico de convertir a empleados de tiempo completo en contratistas, proveedores y trabajadores temporales”, Nick Hanauer y David Rolf escribieron recientemente en “Democracy Journal”, aunque las estadísticas laborales estadounidenses aún no reflejen tal transformación.

Sin embargo, este mundo de inseguridad y riesgo también cuenta con muchas personas que parecen valorarlo. Un mayor número de trabajadores autónomos en Europa y EEUU reportan que disfrutan de sus empleos en comparación con quienes están empleados. Numerosos empresarios – incluso aquellos que tienen un negocio pequeño que puede considerarse un trabajo por cuenta propia – disfrutan de su libertad, de la autonomía y de la posibilidad de que pueden llegar a ser ricos.

Existe un gran potencial en el nuevo mundo laboral. El McKinsey Global Institute, la rama investigativa de la consultora gerencial, estima que lo que llama “las plataformas de talento en línea” – sitios de empleo como Monster.com y plataformas como Uber – pudieran añadir un 2 por ciento al producto interno bruto mundial en 2025, aumentando el empleo en un equivalente a 72 millones de empleados de tiempo completo.

El Reino Unido ha agregado a su economía 1.4 millones de “microempresas”, aquellas que cuentan con no más de nueve empleados, desde el año 2000. El Freelancers Union (sindicato de trabajadores independientes), un grupo de empleados de EEUU, estima que 53 millones de estadounidenses ahora trabajan independientemente de alguna manera, incluyendo 21 millones de contratistas independientes. Un 82 por ciento de la generación de los milénicos cree que lo mejor en relación con los trabajadores independientes está por venir.

La vida laboral ideal para muchos milénicos no se trata de encontrar un trabajo seguro que les dure toda la vida, sino crear una compañía de tecnología “startup”, una forma glamorosa de pequeñas empresas, que esté respaldada por inversionistas ángeles. Ellos sueñan con ser Mark Zuckerberg de Facebook, o Larry Page y Sergey Brin de Google, y no con ser un ejecutivo de una firma de servicios profesionales o de una compañía pública.

El sueño puede que sólo sea eso; el ingreso promedio proveniente del trabajo por cuenta propia cayó 22 por ciento en el Reino Unido entre 2009 y 2014, aunque este tipo de empleo aportó 732,000 al aumento de 1.1 millones en el número total de empleos. Las recompensas de las nuevas formas de contrato laboral se aplican a una minoría, mientras que otros no reciben ningún beneficio de ellas.

El desafío para los legisladores es encontrar una nueva forma de contrato laboral que se adapte a la cambiante fuerza laboral. Los beneficios tales como pensiones y licencia por enfermedad a menudo están conectados con empleos permanentes, y aumentan con la longevidad. A medida que continúa el cambio en los empleos, las personas que cambian de empleo, trabajan como consultores o gestionan “microempresas” con uno o dos empleados, necesitan un apoyo similar.

Ya están circulando rumores legales.

La Oficina del Comisionado de Trabajo de California dictaminó en junio que los conductores de Uber de hecho eran empleados, y no contratistas independientes, como los considera la empresa. El gobierno del Reino Unido está aumentando el salario mínimo de los adultos, y la New York Wage Board (junta salarial) ha recomendado la introducción progresiva de un salario mínimo de US$15 para los trabajadores en la industria de comida rápida del estado.

La tarea consiste en limitar las desventajas de la nueva economía sin restringir el crecimiento laboral o impedir que las personas trabajen en la manera que prefieran. Existe el peligro de idealizar los beneficios pasados del empleo permanente a tiempo completo y de los contratos de trabajo fijos cuando muchas personas en la actualidad quieren contar con alternativas.

Pocos quieren ser una pieza en el engranaje de una gran máquina, incluso si se les presenta la oportunidad. El nuevo mundo laboral debe trazar un camino entre los peligros gemelos del conformismo corporativo y de la explotación de los trabajadores.

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