Profesor, quiero ser emprendedor

En los últimos años, los universitarios que ven su casa de estudios sólo con perspectiva académica-profesional son cada día menos. El emprendimiento llegó para quedarse entre ellos y no quieren que se vaya.

Por Carolina León Salamanca

Son las cuatro y media de la tarde y se da inicio a la “cita rápida” entre jóvenes emprendedores y estudiantes de cuarto año de ingeniería en informática de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI). En el encuentro, la seducción es protagonista. Estos prematuros emprendedores deben lograr conquistar con sus proyectos a algún alumno presente y de esta forma conseguir un programador que los ayude a concretar su idea. Una misión bastante compleja, pues deben ser capaces de transmitir que su proyecto se trata de una gran oportunidad, por la que vale la pena arriesgarse.

El ambiente es grato y el público presente muestra interés. Preguntas como ¿qué tiene de novedoso tu proyecto? o ¿cuál es el valor agregado que le darás al servicio que propones?, revelan que los estudiantes no son fáciles de convencer. Al contrario, son críticos al momento de analizar una propuesta.

Según Josefa Villarroel, directora ejecutiva de Garage UAI, los alumnos “cada día están más interesados con la materia, debido a que están siendo constantemente bombardeados con información en relación al emprendimiento, lo que los hace ser críticos, tanto al momento de pensar como al momento de analizar un idea”, asegura.

La inexperiencia o la edad ya no son excusas al momento de decidir ser emprendedor. Las universidades tienen conocimiento de esta situación y paulatinamente se han ido transformando en semilleros de talentos.

Talento joven

No hay cifras exactas al momento de señalar cuántos son los emprendedores universitarios que existen en el país, pero lo que sí se puede apreciar es que la palabra emprendimiento se ha ido instalando lentamente en las mallas curriculares de ingeniería y los alumnos han sacado provecho de esta situación.

“Hace 10 ó 12 años, nadie hablaba mucho de emprendimiento en Chile, es más, ser emprendedor era socialmente poco valorado o sinónimo de que se emprendía sólo por necesidad, sobre todo, en situación de desempleo. Sin embargo, emprender hoy es cool. Los jóvenes están cada vez más inquietos e interesados en entender qué es y cómo emprender a temprana edad”, cuenta Claudina Uribe, directora de Innovación y Transferencia Tecnológica de la Universidad de La Frontera (UFRO).

“En los últimos años se ha visto un cambio importante en la mentalidad de los alumnos. Antes, la mayoría quería ser gerente o parte del directorio de una gran empresa, ahora gran parte de ellos buscan ser emprendedor. Muchos, incluso, se han atrevido a comenzar algún proyecto”, asegura Jorge Cea, jefe de la carrera de ingeniería comercial en la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM).

Villarroel explica que “los alumnos de hoy son jóvenes que tienen mucho talento y energía al momento de idear un proyecto. Pero, al concretarlo, si no cuentan con una guía adecuada terminan en nada”.

Casos de éxito en Chile hay y de todo tipo. Cada casa de estudios tiene sus “joyitas” en la materia. La Universidad Adolfo Ibáñez, por ejemplo, fue la que acogió a los alumnos que desarrollaron Yerka, una bicicleta imposible de robar.

“Cuando ellos llegaron fue con un modelo en pvc, así comenzaron. Hoy en día son toda una empresa y con un producto que promete ser exitoso en su mercado. Como profesores y formadores debemos saber darnos cuenta cuando hay talento y guiarlo para que no se desperdicie”, cuenta.

La Universidad Técnica Federico Santa María, por su parte, a través de su Instituto Internacional para la Innovación empresarial 3IE, ha acogido a diversos proyectos relacionados al área científico-tecnológica. Entre ellos, los que más destacan son:  AgroFree, una empresa que ofrece sistemas de cultivo inteligente a pequeña y mediana escala; y Get Up, una innovadora silla de ruedas que permite a las personas con alguna discapacidad física poder estar de pie nuevamente.

Emprendo y fomento

El interés de los jóvenes universitarios en el emprendimiento ha sido tal, que tanto en la UTFSM como en la UFRO se ha dado el fenómeno de que los mismos alumnos se han organizado para difundir el interés en el tema.

Fue así como surgió la Oficina para la Innovación y Emprendimiento Universitario (OIE) en la UTFSM y Go Up, la primera empresa junior de Chile y que trabaja en conjunto con lncubatec, la incubadora de negocios de la Universidad de la Frontera.

“La idea surgió el año pasado, mientras estábamos inmersos en el centro de alumnos de ingeniería civil industrial. Allí, nos dimos cuenta que al interior de la universidad faltaba crear un ecosistema de emprendedores dentro de los mismos alumnos”, relata Juan Ignacio Ojeda, uno de los gestores de la OIE y estudiante de quinto año de dicha carrera.

Lo que formaron estos alumnos fue un espacio que promueve el emprendimiento entre los alumnos de la universidad, esto, mediante la entrega de información, la realización de talleres, concursos, etc. Todo, para potenciar el interés en el emprendimiento por los mismos estudiantes.

El caso de la Universidad de la Frontera es similar y para algunos puede sonar aún más interesante. En el año 2010, un grupo de amigos se quiso arriesgar y trajo a Chile el modelo de las empresas junior, un tipo de asociación sin fines de lucro que permite a los alumnos de una determinada casa de estudios obtener experiencia a través de proyectos profesionales y la autogestión.

“La finalidad de esto es que los alumnos se puedan relacionar con el mundo laboral mientras se encuentran estudiando, acercando el mundo educacional al mundo empresarial. Esto, mediante la realización de asesorías y trabajos a emprendedores de la región”, explica Pamela Canales, gerenta de Go Up y estudiante de psicología de la misma universidad.

Hasta ahora, ambos sistemas de promoción han logrado resultados satisfactorios, según sus representantes. “Lo que se ha generado últimamente es que se está perdiendo el miedo a no tener tiempo para emprender y tener un proyecto en paralelo a los estudios. Antes, la edad para ser emprendedor era por sobre los 45 años y yo creo que hoy en día los universitarios estamos mostrando otra cosa, estamos tomando las riendas en el tema”, acota Ojeda.

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